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5 formas de preparar achicoria (y cómo quitarle el amargor)

Achicoria en ensalada, a la plancha, al horno, gratinada o rebozada, y los trucos que reducen su amargor: quitar el corazón, escaldarla y el toque dulce.

  • Revisadooctubre de 2026
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Para que la achicoria no quede amarga, lo más eficaz es quitarle el corazón de la base, que concentra buena parte del amargor, y combinarla con algo dulce, graso o ácido: fruta, frutos secos, queso, miel o una buena vinagreta. Cocinarla también ayuda: a la plancha, al horno o gratinada se vuelve tierna y mucho más suave. Con eso en mente, estas son cinco formas sencillas de prepararla.

Qué es la achicoria y por qué amarga

Bajo el nombre de achicoria se agrupan varias plantas del género Cichorium. En la cocina española las más habituales son:

  • La endibia (o achicoria de Bruselas): cogollos alargados, blancos y amarillentos, muy crujientes. Se cultiva sin luz para que las hojas no se pongan verdes ni se abran, y por eso se vende a menudo envuelta en papel.
  • El radicchio o achicoria roja: hojas de color granate con nervios blancos, de sabor más intenso.
  • La achicoria de hoja o silvestre: hojas verdes y alargadas, la más amarga de todas.

Todas comparten un sabor ligeramente amargo que se debe a sustancias propias de la planta. Las variedades de cultivo se han seleccionado para que sean más suaves, y aun así el amargor sigue ahí, sobre todo en la base y en el tronco. Ese punto amargo es justamente lo que hace que combine tan bien con ingredientes dulces y grasos.

Cómo limpiar la achicoria antes de cocinarla

La endibia apenas tiene suciedad porque crece protegida de la luz y la tierra. Basta con:

  • Retirar las hojas exteriores si están estropeadas.
  • Cortar la base y, con la punta del cuchillo, sacar un pequeño cono del corazón, que es la parte más dura y amarga.
  • Pasarla rápidamente bajo el grifo y secarla.

El radicchio y la achicoria de hoja tienen más hojas sueltas y pueden traer algo de tierra, así que conviene separarlas y lavarlas en un bol con agua.

No la dejes en remojo mucho tiempo: pierde textura. Si quieres suavizarla en crudo, unos minutos en agua muy fría ayudan a que quede más crujiente.

Achicoria cruda en ensalada

Es la forma más rápida y la que mejor conserva su textura crujiente. La clave es acompañarla bien:

  • Fruta: pera, manzana, naranja o uvas aportan dulzor y frescor.
  • Frutos secos: nueces, avellanas o almendras, mejor tostadas o caramelizadas.
  • Queso: un queso azul, de cabra o un parmesano en lascas equilibran el amargor con grasa y sal.
  • Vinagreta con un toque dulce: aceite de oliva, vinagre suave o de manzana, mostaza y una cucharadita de miel.

Una combinación clásica es endibia, pera, nueces y queso azul. También funciona muy bien con hinojo en láminas finas y naranja.

Las hojas enteras de endibia sirven además como barquitas para aperitivos: se rellenan con salmón ahumado, ensaladilla, queso crema con hierbas o un tartar de aguacate.

Achicoria a la plancha o en sartén

Cortada por la mitad a lo largo y marcada a fuego vivo, la endibia se carameliza por fuera y queda tierna por dentro.

  • Corta las endibias por la mitad y retira el corazón duro.
  • Pon un poco de aceite o mantequilla en una sartén caliente y coloca las mitades con el corte hacia abajo.
  • Deja que se doren unos minutos sin moverlas, dales la vuelta y termina a fuego medio.
  • Al final, añade un hilo de miel o de vinagre balsámico y deja que se reduzca.

Va muy bien como guarnición de carnes, pescados o un risotto. También se puede cortar en tiras finas después de dorarla y añadirla a un risotto en los últimos minutos de cocción: se ablanda, se integra con el arroz y aporta un contrapunto amargo que equilibra la cremosidad del queso. El radicchio a la plancha, con un poco de aceite y sal, es un acompañamiento muy habitual en Italia.

Achicoria al horno

El horno es la forma más fácil de que pierda casi todo el amargor y quede muy suave.

  • Corta las endibias o el radicchio por la mitad y colócalos en una bandeja con el corte hacia arriba.
  • Riégalos con un aliño de aceite de oliva, vinagre balsámico y miel o sirope y salpimienta.
  • Hornea a unos 180-200 °C hasta que estén tiernos al pincharlos y dorados por los bordes, normalmente entre 20 y 25 minutos según el tamaño.

Se pueden servir solos, sobre lentejas templadas, con un poco de queso de cabra desmenuzado o con nueces tostadas por encima.

Achicoria gratinada con jamón y bechamel

Es el plato de endibias más conocido en Bélgica y el norte de Francia, y una forma muy amable de presentarlas a quien no le gusta su sabor.

  • Escalda las endibias enteras unos 5 minutos en agua hirviendo con sal, o hasta que estén tiernas, y escúrrelas muy bien apretándolas un poco: sueltan mucha agua.
  • Envuelve cada endibia en una loncha de jamón cocido.
  • Colócalas en una fuente, cúbrelas con bechamel ligera con un poco de nuez moscada y espolvorea queso rallado.
  • Gratina en el horno a unos 200 °C hasta que la superficie esté dorada, unos 15-20 minutos.

El escaldado previo, además de ablandarlas, les quita parte del amargor.

Achicoria rebozada o en tempura

Una opción menos habitual y muy resultona como aperitivo.

  • Separa las hojas de la endibia o corta el radicchio en cuartos sin quitarle la base, para que no se deshaga.
  • Prepara una masa ligera con harina, harina de garbanzo o maicena, sal y agua muy fría.
  • Pasa la achicoria por la masa y fríela en aceite caliente hasta que esté dorada y crujiente.
  • Escúrrela sobre papel de cocina y sírvela enseguida con una salsa de yogur, una mayonesa con lima o una salsa picante.

Trucos para quitarle el amargor a la achicoria

  • Quita siempre el corazón de la base: es lo que más amarga.
  • Escáldala unos minutos antes de gratinar o rehogar.
  • Cocínala: el calor suaviza mucho su sabor, sobre todo en el horno.
  • Añade dulzor: fruta, miel, sirope, pasas o cebolla caramelizada.
  • Añade grasa: queso, nata, mantequilla, frutos secos o aguacate.
  • Ácido y sal: una vinagreta bien equilibrada y la sal justa reducen la sensación amarga.
  • Elige ejemplares blancos y cerrados: en la endibia, las puntas muy verdes indican que ha recibido luz y suelen ser más amargas.

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer el tronco de la achicoria?

Se puede, pero es la parte más dura y amarga. Lo habitual es cortar la base y retirar un pequeño cono del corazón antes de cocinarla o servirla en ensalada.

¿Endibia y achicoria son lo mismo?

La endibia es un tipo de achicoria cultivada sin luz para que salga blanca y tierna. Bajo el nombre de achicoria también se venden el radicchio y la achicoria de hoja verde, más amarga.

¿Cómo se conserva la achicoria en la nevera?

Envuelta en papel o en un paño y en el cajón de las verduras, protegida de la luz. La luz hace que la endibia verdee y se vuelva más amarga, así que conviene consumirla en pocos días.

¿La raíz de achicoria es la que se usa como sustituto del café?

Sí. La raíz tostada y molida de la achicoria se utiliza desde hace siglos como sucedáneo del café o mezclada con él.